lunes, 26 de octubre de 2015
miércoles, 14 de octubre de 2015
Our best friend
OUR BEST
FRIEND
His name is Peter. He lives in Porqueres, a very
beautiful and quiet town, he lives in the most expensive and luxury house there.
Peter is fourteen years old, he was born in Girona on the 29th of August.
His house is amazing, it has fifteen giant rooms,
three lovely kitchens, five comfortable bedrooms, four bathrooms and three living rooms. There is also a very big
beautiful garden, with a very deep
swimming pool and a lot of colorful flowers
and trees.
We are best friends, but we don't go to the same high
school because we go to a school in Banyoles and Peter goes to Girona. We're
friends because three years ago we went to the same football summer camp. Now,
one day a month we go to his house for a barbecue.
If we talk about his physical, he has got curly brown
hair, his eyes are green and he has very large lips.
He is very tall! He is 1,89cm!
He is very friendly, that’s why he can relate with
everybody very well. He is cheerful, active, generous, tolerant… but sometimes
he is a little impatient with the things that he doesn’t understand.
He loves all kind of sports, but his favorite sport is
football. He plays with us, in Banyoles F.C, and he is the best player in the
team because he always scores three goals every match. That's his best hobby.
He enjoys playing videogames a lot, his favorite game
is GTA V. But if we talk about food, he is special, because he is a vegetarian,
he doesn't eat any meat, he only eats vegetables.
We think he is our best friend forever because he is
the friendliest person in the world.
jueves, 8 de octubre de 2015
Estrofa Nemotécnica
Cuánta pena siento por él,
no sé qué le sucederá,
pero cuanto más estemos consigo,
más contento estará.
jueves, 1 de octubre de 2015
El Tsunami
El Tsunami
¿Sabes ese momento en que pierdes a
toda tu familia y lo único que te queda es la esperanza de
una vida mejor? Qué hastío verme solo
ante esta desgracia… Pues justo en este punto estoy yo.
Soy Marcos,
un niño cualquiera, con quince años recién cumplidos y acabado de entrar en el mundo de la
adolescencia. Vivo en un humilde pueblo de Méjico, llamado
Tampico, donde abunda el comercio local mayoritariamente.
Todo empezó aquel día, con aquella triste llamada, informándonos de una trágica noticia.
Al principio, no sabía de qué trataba, pero
cuando bajé al salón y vi a mi
madre con sus habituales ojos llorosos, ya me imaginé que algo terrible.
Mi madre me
informó de todo lo sucedido, mi abuelo había sufrido un infarto en el corazón debido a su ínfima salud, y
en esa misma tarde, preparamos las
maletas a toda prisa (porque los abuelos vivían a una hora
y media de casa) para poder llegar lo antes posible al hospital.
Por el
camino, cuando ya llevábamos media hora conduciendo, tuvimos
la mala suerte de reventar una rueda. Por pura casualidad, habíamos quedado parados delante de una gasolinera, Repsol, El
dueño vino a ver qué nos pasaba y
nos ayudó a cambiar la rueda pinchada por la de recambio.
Una vez todo
listo, volvimos a el asfalto, convencidos de que el abuelo estaría bien.
Cuando ya
estábamos a punto de llegar, tan solo faltaba unos diez minutos,
unos estranjeros, que conducían detrás nuestro nos
estaban pitando descaradamente pidiendo paso con las luces exigentemente y no
entendíamos por qué, hasta que me fijé en lo que se acercaba detrás de nosotros:
un gigante obstáculo que nos impedía continuar el viaje...
Un
monstruoso e inexorable tsunami. En ese momento, aparcamos de inmediato, y
empezamos a buscar un lugar alto y seguro.
Sin pensar
en mi familia, vi desde lejos un árbol muy alto
y robusto, y sin pensármelo dos veces, me subí a él.
Desde ahí arriba, pude ver el tsunami arrasando todo lo que se ponía en su camino, y acercándose y acercándose, hasta que ya lo tenía delante.
El tsunami
era tan gigante y monstruoso que casi logró alcanzarme,
entonces cerré los ojos, sabía que era mi última opción, tenía que enfrentarme ante esa gigante
amenaza. ¿Pero cómo?
Cuando abrí los ojos, ya había pasado todo,
y desde lo alto del árbol, contemplé el paisaje completamente arrasado, no quedaba nada! Y en ese
instante, recordé a mi familia, ¡los había perdido!
Bajé inmediatamente del árbol, empecé a correr y correr por
la carretera, y de enseguida vi el hospital. Sin ningún rasguño, entré dentro a toda
prisa, estaba lleno de heridos por el tsunami, busqué y busqué, y al fin encontré a mis
abuelos, que se recuperaban plácidamente del asunto del infarto sin
percatarse de lo que sucedía en el exterior.
Mi abuela al
verme tan aterrido me preguntó dónde estaban
mis padres, y yo llorando les contesté...
Desaparecidos.
Arnau Fusté y Arnau Tomàs 3ero A
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